Oh muerte, que te burlas del dolor ajeno, no sabes nada del amor fraterno.
Si muerte, tú, y tú misterio, no te importan los que sufren por lo que dejas en el cementerio.
También te llevas a los que tienen tanta riqueza, tú muerte, no dejas títere con cabeza.
Tú, muerte, que naces cuando la vida, te escondes, te gusta jugar con los inocentes, te encuentras bien al lado de los prepotentes.
Pero sabes tú, muerte, que somos muchos los que no te temen, sabemos esperar tranquilamente.
V. D. C. S.
Diciembre de 2.025.

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