CERREDO EN EL CORAZON, SIEMPRE

                                       

Ayer me mandó una parienta un mensaje, y entre otras cosas me decía que Cerredo se está quedando en nada.

   Se está quedando en lo que quieren, cuando no sé hacen las cosas bien pues pasa lo que pasa.

    Es muy importante en temas de salud, a partir de cierta edad, prevenir las posibles enfermedades y cuidarse, no sólo ir al centro médico. Hay que cuidar las comidas, somos lo que comemos, los excesos en la bebida, el ejercicio físico, muy importante para la mente, y en definitiva, preocuparse de nosotros mismos y olvidarse de los demás.

    Más o menos esto está pasando en Cerredo. Hace tiempo que se sabía que iban a “cerrar” las minas, también se sabía que iba a cerrar casa Jaime y cerró la cafetería la madrileña. Nadie fue al centro médico, y más o menos Cerredo está con una metástasis. Afortunadamente queda Caí Paco, cierto que nadie es imprescindible, pero casi.

   Desde hace años, los últimos, la cafetería la madrileña era un punto de encuentro muy importante para Cerredo, ya que tenía lo de las loterías del estado. Empezaban por la mañana las partidas, también después de comer. Un encuentro donde venían de otros pueblos del ayuntamiento, y también de pueblos de León, era todo un espectáculo inolvidable, sólo voy a poner el nombre de uno, mi respeto para todos, faltaría más.

    Carlos el del Ferreiro, iba a jugar, pero iba preparado para animar el cotarro, poco le hacía falta para ponerte a bajar de un burro, dice el dicho, “perro ladrador, poco mordedor”. Sólo era la voz, el corazón lo tiene distinto, gran amigo de toda la vida.

   Las pandereteiras, allí iban después de ensayar, había armonía, para algunas, su único tiempo de ocio, la echarán de menos, seguro, que pena, nadie fue al centro médico.

   No me quiero olvidar de nadie, casa Mesa, Raquel, María, y los demás, creo que también cerró el pensionista, más de lo mismo.

   Cafetería Jaime, de momento sigue adelante, y eso es bueno para Cerredo, pero haber hasta cuándo. Y los demás, de los que no recuerdo el nombre. “Cerredo está quedando en nada”, decía ayer mi parienta.

   Quiero dejar escrito lo que pueda recordar, pues seguro que algo que no lo recuerdo, pido disculpas por anticipado.

   Las personas que fueron muy importantes para el pueblo y que hace tiempo que no van, me costa que nunca se van a olvidar de Cerredo.

    Encarnita, bajó del Mangueiro, fue la alegría del pueblo, de mi generación, yo creo que todos estábamos enamorados de Encarnita, un fuerte abrazo donde quiera que estés.

    Carmencita la de Peña, creo que fue la primera reina de las fiestas, no se me olvida, lo mismo, un fuerte abrazo. Mary y Herminia, las dos hermanas, ahí está la historia, un fuerte abrazo para las dos. Maribel la de Santinos, Balbina, Cristina, mi prima Nina, viven en Buenos Aires, no se olvidan de Cerredo, un fuerte abrazo para todas. José Manuel de Secundino, no va más a Cerredo por motivos de salud, y Sara, su hermana, un recuerdo. Luisa la de Chacón, Amparo, lo mismo, un fuerte abrazo. Seguro que no están todas, ni todos, algunas y algunos, van todos los años a Cerredo, lo cierto es que Cerredo, estará siempre en los recuerdos, faltaría más.

   Cuatro generaciones en Caí Paco, no hace falta decir más, sólo mi agradecimiento por todo. Allí hay mucha historia, gracias, Lola, gracias, Feli, gracias a todos. No sé cuándo empezó la historia de Cerredo, pero sí sé que me tocó vivir parte de su historia, y puedo decir muy claro, que yo fui muy feliz en Cerredo.

   Siempre estará en mis recuerdos, y, sobre todo, en mi corazón.

   Otra vez pido disculpas, que nadie se sienta olvidado.

Salud, paz y amor.

 

Vicente de casa Salvador.

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